10 mar. 2013

Dependencia tecnológica. Pausa.

Llevo años conviviendo con la tecnología, la cual me ha aportado mucho. Los avances que se han hecho en cuanto a la comunicación, uso y utilidades han sido muchos y no podremos negar que han facilitado muchas cosas, más si hablamos de los teléfonos móviles.

Whatsapp, por poner un ejemplo, se ha convertido en una herramienta casi indispensable para mucha gente, ofreciendo una comunicación rápida, cómoda y sobretodo barata. Poder enviar cientos de mensajes sin pagar un céntimo por ello (exceptuando el jaleo que ha habido estos días debido al pago de su licencia) es algo que la gente ha agradecido. De la misma forma, Facebook es otro servicio que crea esa dependencia a entrar cada cierto tiempo (pocos minutos en algunos casos) a ver si hay alguna notificación, alguna actualización de estado interesante o si alguien a dejado un "Like" a una foto nuestra o comentario.

A eso hay que añadir Twitter, mail, lector de noticias, etc.

Pero a veces esa dependencia hace que todas esas facilidades se vuelvan en nuestra contra. Ha llegado un momento en que estamos más pendientes del teléfono que de nosotros mismos, dejando de lado casi sin darnos cuenta aquello que no rodea y es palpable al 100%, más allá de unos simples toques de pantalla. Estas hablando con alguien en un bar y si notas vibrar el teléfono te ves en la "necesidad" de sacarlo a ver quien es; incluso a veces tienes esa sensación de que ha llegado algún mensaje y al sacar el móvil del bolsillo...nada.

Ha llegado un momento en que esa sensación de tener que estar pendiente del móvil sobrepasa lo saludable, y repercute no sólo en las relaciones, sino en el trabajo y/o estudio, así que he decidido poner en práctica un "experimento":

A partir de esta noche, 10 de marzo de 2013, y por el período de una semana, mi móvil dejará de ser un Smartphone para convertirse nuevamente en un teléfono móvil de antaño. Llamar y SMS. Nada más. Desconectaré cualquier tipo de datos y Wifi de mi teléfono, dejándome incomunicado del mundo real (o Matrix). A parte de eso, el acceso a Fecbook, Twitter y demás será el estrictamente necesario. La única conexión que tendré será la del ordenador por motivos de trabajo, pero poco más. La única manera de contactar conmigo será a traves de llamadas, SMS o mail, que revisaré al llegar a casa o al estar en la universidad si lo creo conveniente.

Va siendo hora de recuperar aquello que hemos perdido, aprovechar las horas de trabajo, disfrutar de los momentos sin dedicar parte de nuestro cerebro a si nos llega ese Whatsapp, si otra persona tarda en contestar o si hemos recibido 1 o 34564 notificaciones en Facebook.

Esta noche a las 00.00 volveré a revivir durante una semana esa sensación de "incomunicación" que, curiosamente, antes no teníamos.