19 dic. 2013

Menos de 2 horas para culminar meses de trabajo

Lo conseguí. Estas dos palabras son más que suficientes para resumir el desenlace de aquello por lo que uno lleva trabajando durante tiempo, sea lo que sea.

Hace apenas una semana escribía un post donde comentaba que había llegado la hora de afrontar un reto que tenía pendiente desde hacía mucho, a raíz de una lesión que me diagnosticaron hace también bastante tiempo. El resumen de ese diagnóstico fue, en pocas palabras, que los "médicos" me dijeron que me olvidara de volver a correr.

Lo que pasa es que yo no soy muy amigo de los médicos, y si bien es cierto que son necesarios y en muchas ocasiones cumplen con su labor, en muchas otras siempre recurren al recurso fácil, obviando otros factores que pueden ser, en parte, también causantes de ciertas lesiones (crónicas o no).

Quería aprovechar este post para comentar mi experiencia (mucho más que positiva) sobre cómo he llegado a conseguir aquello que me "prohibieron" por "motivos de salud", y de cómo, después de conseguirlo, las emociones que uno percibe son difíciles de explicar. Es largo, pero siento la necesidad de escribirlo, así que si os apetece, podéis seguir leyendo.

Todo empezó hace ya 2 años, cuando después de otros tantos sufriendo molestias en la zona lumbar (que yo achacaba al trabajo), y tras visitas al traumatólogo, sesiones de fisioterapia con calor, acupuntura, electros y magnéticos que no sirvieron de nada, pasé por el tubo (resonancia) y, por desgracia, apareció esa maldita zona negra entre las vértebras L4-L5, también conocida como "hérnia discal". En ese momento se me pasaron miles de cosas por la cabeza, desde que me podía olvidar de hacer vida normal, hasta que en pocos años no podría caminar; cosas de esas que piensa uno ante una mala noticia.

Tras ese diagnóstico, el traumatólogo propuso que lo mejor, debido a mi edad, era empezar un tratamiento de infiltraciones (que se debían "renovar" durante unos años) y, según evolucionara, ya ir pensando en una operación. Por ahí si que no paso, a menos que sea la última de las últimas de las posibilidades; y aún así me lo tendría que pensar mucho. Obviamente, dije lo que se dice en otros ámbitos, que tanto gusta: "Ya le llamaré". A día de hoy siguen esperando mi llamada.

Después de eso, y tras estar un tiempo pensando qué hacer, decidí buscar otras opiniones para contrastar esa información; mi sorpresa vino cuando, después de varias consultas a diferentes fisios/osteópatas, todos ellos coincidieron en lo mismo: el dolor no proviene únicamente de la hérnia, ya que no hay opresión de la médula suficiente para provocar tanta molestia como tenía. Entonces, ¿a qué se debía ese dolor insoportable que me acompañaba desde hacía tanto?

En eso también coincidían: una descompensación corporal, provocada en parte por esa hernia, que poco a poco ha ido haciendo que mi postura se adaptara a intentar reducir la molestia lumbar, pero que a la larga lo único que ha conseguido ha sido aumentar el dolor.

Desde que me trasladé a Barcelona, y durante el primer año, intenté corregir ese problema mediante ejercicios, estiramientos, etc., pero no conseguí demasiado avance, por lo que nuevamente me vine abajo, hasta que hará algo más de medio año, decidí que había llegado la hora de hacer algo seriamente, o ya tirar la toalla, así que busqué a alguien para que me pudiera ayudar (sí, todos necesitamos ayuda en ciertos momentos). Así llegué a contactar con Sergi, el que es actualmente mi fisio, y que desde el primer momento, y sin yo comentarle nada de lo que me pudieran haber dicho los demás, estuvo convencido de que esa hernia no era motivo para tanto dolor. Eso me animó. Cuando le dije que me preocupaba no poder volver a correr, el me respondió que haríamos lo posible para que eso no ocurriera. Me animó aún más.

Así fue como empecé una serie de entrenamientos específicos, junto con varias sesiones de "masaje", enfocadas a equilibrar y estabilizar el cuerpo, combinando estiramientos, ejercicios de fuerza y coordinación, además de las pertinentes salidas de carrera.

En poco más de 2 meses, podía salir a correr casi sin problemas, aunque fueran solo 4-5km, y poco a poco podía hacerlo a un ritmo algo más alto que el "trote cochinero", como dice mi amigo Isma. Ese ritmo era de entre 5:30-6:00 min/km. Después de varios cambios en los entrenamientos, esfuerzo y optimismo, el pasado 20 de Octubre corrí mi primera prueba; fueron 10 km los cuales tenia intención de completar en aproximadamente 1 hora. 


Pasé por meta con un tiempo de 50:29 minutos, mucho mejor de lo que esperaba poder hacer, ya que eso significaba que había llevado un ritmo 1 minuto más rápido de lo previsto, algo que me alegró muchísimo. Apenas un mes después, el pasado 24 de Noviembre, hice otra prueba de 10K, pero debido a la gran afluencia de gente, que en determinados puntos obligaba a los corredores a caminar o incluso tener que pararse para pasar, no pude bajar tiempo y me quedé con 51:19, pero la parte positiva es que el ritmo fue casi igual, pero el ritmo cardíaco medio había bajado en 10 pulsaciones (179 frente a las 188 anteriores), y estoy seguro que de no ser por la aglomeración, hubiera conseguido bajar de los 50 min. Parecía que todo marchaba bien, se veían resultados positivos y la molestia lumbar no era mayor de lo esperado.

Mi punto de mira estaba puesto, desde hacía meses, en la Mitja Marató de Barcelona, objetivo principal desde que empecé la recuperación. Me sobraba tiempo para poder llegar a punto a Febrero, y quería ir sumando km's haciendo pequeñas carreras, hasta que tuvo que venir Laura, mi compañera de piso, a animarme para que me apuntara con ella a la Mitja Marató de Vilanova que se realizaba en Diciembre, aunque yo no lo veía del todo claro. 21 km no es tan facil como decir el doble de 10, y a pesar de la mejora en la espalda, no estaba convencido del todo. Aún así, yo salía a correr casi a diario y pensando qué hacer. Una semana antes de la carrera, me apunté. Ya estaba hecho, y ese punto de mira a Febrero, se había reducido en 2 meses, así que ahora ya solo podía esperar a que llegara el 15 de Diciembre, echar todas las cartas sobre la mesa, y ver qué pasaba. Eso sí, dejé claro que sería una toma de contacto, iría a mi ritmo, tranquilito, y con acabarla ya estaría más que satisfecho. Me marqué un ritmo de unos 6:00min/km, ya que 21 km dan para mucho.

Llegó el día, y sorprendentemente los nervios no hicieron acto de presencia hasta pocos segundos antes de dar inicio la carrera, momento en el cual las pulsaciones subieron hasta las 170. Aún así, sentía una inmensa alegría y emoción, pues ese momento que tanto había esperado, por el que tanto había trabajado, había llegado. Estaba a pocos segundos de empezar la última etapa. Lau y yo nos miramos, levantamos el pulgar y le dije: Nos vemos en 21 km.

Nada más salir, estaba eufórico, pletórico por estar ahí, entre 1500 personas, pero que en el fondo estaba yo solo (metafóricamente hablando), nadie podía hacer ese trabajo por mí, pero eso no me preocupaba lo más mínimo. No pensé en nada, ni en lo que me quedaba por correr, ni si sentiría molestia, si podría acabar...nada. Me limité a hacer metros, a mi ritmo, sin prisa pero sin pausa.

Con Laura habíamos quedado que nos veríamos en la meta, así que cada uno iría por su lado, a su ritmo; mi sorpresa fue que aproximadamente en el km 9, oí gritos de "Vamos Laura", por lo que me giré y vi que estaba justo detrás de mi, saludando a su familia. Me salió una sonrisa. Poco después, ella me pasó, y yo me quedé detrás suyo, usándola de "liebre" para no perder el ritmo. Desde ese momento, corrimos juntos, tirando un rato uno, y un rato el otro, pero sin necesidad de decir una palabra. Me sentía muy a gusto, muy cómodo, y sin ningún rastro de molestia hasta el momento.
Fue en el km 16 aprox., cuando después de ir un rato en paralelo, Laura me hizo un gesto indicando si intentábamos bajar de las 2 horas; me limité a afirmar con la cabeza y en ese momento tiramos un poco más, hasta que a falta de apenas unos cientos de metros para la meta, mi reloj marcaba un tiempo de 01:57 h. aproximadamente, por lo que el objetivo de las 2 horas estaba cerca, y nada mas enfilar los últimos 100 metros, viendo ya el crono oficial al fondo, supimos que lo habíamos conseguido. Pasamos la meta con un tiempo de 01:58:46, (un ritmo de 05:37 min/km), y fue un momento inolvidable, ya que llegamos los 2 a la vez, levantando los brazos como si hubiéramos ganado la carrera. Esos momentos posteriores no se pueden explicar. Lo mejor de todo: 0 molestias lumbares.

No solo había conseguido completar 1/2 maratón, sino que lo había hecho en menos de 2 horas, algo que para nada tenía la más mínima intención, y sin preocuparme por la espalda. Ah, y en esta ocasión, la media de ppm fue de 176, que para mi no está nada mal después de 21km. Dos triunfos en uno, y correr junto a Laura todo ese tiempo ha convertido esta carrera en magnífica, pues ha sido ella quien en parte me animó y creyó en mi para poder conseguirlo. Eso sí, no había pasado media hora que no podía casi ni caminar, pero ese era un mal menor.

Puede que esto no sea más que una pequeña historia como muchas otras, y puede también que muchos no la hayan ni leído, pero para mi es un triunfo más que notable, después de estar a punto de dejar todo tipo de deporte. Y no solo eso, ya que en estos 2 años, y a pesar de que han sido duros, ha habido varias metas que me he propuesto que, por suerte, he podido cumplir. Esta era una de ellas, pero ha habido otras como retomar los estudios universitarios, algo impensable hace un tiempo, y que aquí estoy, poniendo codos para sacar lo que pueda.

Ver que eres capaz de hacer aquello que te propongas, por difícil que parezca, es algo que te anima a seguir adelante, a seguir luchando por aquello que quieres, y por tus objetivos. Y yo no pienso dejar de marcarme objetivos, y referente al deporte, este 2014 tengo uno grande, que es un triatlón, y ahora es tiempo de empezar a encaminar las cosas para conseguirlo.

Quiero dedicar esta entrada a varias personas, que no son todas, pero sí que se merecen una mención. Para empezar, Sergi, mi fisio, me ha ayudado a pensar en positivo, y a mejorar mi estado de salud en la medida de lo posible; Laura, mi compi de piso, que ha creído que era capaz de hacerlo casi más que yo, y no se ha equivocado, y a dos personas que aunque no lo parezca, me han ayudado "en la sombra". Una de ellas es Isma, tipo que también ha sido capaz de conseguir aquello que se ha propuesto durante estos años, y el ver la forma como lo ha hecho, la ilusión que ha puesto y lo bien que le ha ido, ha sido un referente a seguir (aquí un pequeño resumen: Parte I y Parte II). La otra persona a la que quiero dedicar esta entrada es a mi amigo Danny, que está pasando por unos malos momentos, pero que aún así está casi más animado que cualquier otra persona, con una fuerza difícil de comparar, y el cual también me mencionó en una entrada suya, lo que sinceramente, me hizo mucha ilusión. Desde aquí te mando todo mi ánimo, aunque estoy seguro que no lo necesitas, pues de eso tienes a sacos ;)

Proponerse metas no es difícil, lo difícil es cumplirlas, pero os puedo asegurar que una vez alcanzadas, la satisfacción que uno siente no es comparable a nada, y si yo he podido hacer esto, todos somos capaces de hacer todo aquello que nos propongamos. Y como bien dice Danny en su post: